miércoles, 17 de octubre de 2012

TIGRE DIENTE DE SABLE


HOMOTHERIUM - EL GATO CIMITARRA

"Gato Cimitarra"Homotherium latidens y Homotherium serum es el nombre que recibe un género de felinos fósiles que vivieron entre hace 5 millones y diez mil años, durante los periodos Plioceno y Pleistoceno, y que en su estado de mayor expansión habitaron en la mayor parte de África, Eurasia y Norteamérica. Tan vasta distribución y el hallazgo de cientos de restos en numerosas localidades han permitido la identificación de muchas especies, siendo las más conocidas el Homotherium serum de América del Norte y la especie europea H. latidens. La especie H. serum fue una de las últimas de dientes de sable en desaparecer, junto con las de otro género más popular, Smilodon.

Aunque el tamaño varía de una especie a otra, todas rondan las dimensiones de un león. Llama la atención lo estilizado de su cuerpo en comparación con otros felinos, ya sean de dientes de sable o no, pues están provistos de un cráneo y cuerpo alargados, así como patas de notable longitud, lo que evidencia una alta adaptación a la carrera (estimada en 96 km/h en tramos cortos). Los largos colmillos típicos de los macairodontes están presentes, aunque ni de lejos tan desarrollados como en Smilodon o Megantereon, sino que son mucho más cortos, curvos (por lo que a veces se llama a los homoterios "felinos - cimitarra") y finos. Cuando el animal mantenía la boca cerrada, sólo se les veía la punta. Siguiendo con la tónica general del grupo, los homoterios también tenían los cuartos delanteros muy desarrollados, con el fin de vencer la resistencia de las presas de que se alimentaban antes de clavarles los colmillos en el cuello.




El género Homotherium se originó en África hace unos 5 millones de años, evolucionando probablemente a partir de una población cada vez más especializada de Dinofelis, otro felino dientes de sable. Ejemplos de especies africanas son Homotherium aethiopicum y H. hadarensis, halladas ocasionalmente en los mismos yacimientos que algunos homínidos primitivos, como los australopitecos, que en ocasiones consumían. No obstante, estos animales se fueron adaptando progresivamente a la persecución de grandes herbívoros corredores, como antílopes y équidos, cada vez más abundantes en África a medida que el primitivo bosque tropical iba siendo sustituido por amplias extensiones de sabanas herbáceas.

Hace 3 millones de años abandonaron África y colonizaron progresivamente Eurasia y Norteamérica, dando lugar a muchas más especies. La europea H. latidens, la más grande del género (1.10 metros de altura y unos 200 kg de peso), aparece registrada en prácticamente todos los yacimientos del viejo continente de esta época. Las marcas de sus dientes aparecen en toda clase de restos de animales de cierto tamaño, incluido el cráneo de un Homo erectus de Georgia. El éxito de esta especie en Europa fue tal que desplazó a otros dientes de sable que llevaban más tiempo en la región, y se mantuvo su hegemonía sin problemas hasta que hace unos 900 mil años llegaron al continente los antepasados del león de las cavernas, también oriundos de África. La población de H. latidens y otras especies (como el H. ultimum de China) comenzó a menguar en todo el viejo mundo hasta desaparecer de casi todas sus regiones hace medio millón de años. Tan sólo algunos restos encontrados en lo que ahora es Inglaterra y el Mar del Norte parecen indicar que la especie H. latidens, aunque en muy escaso número, sobrevivió en esa zona apartada hasta el Pleistoceno tardío, hace unos 30,000 años.



Norteamérica se mantuvo ajena a este declive, aunque sólo una especie, H. serum, logró adaptarse posteriormente a los cambios climáticos asociados a la nueva era glacial. El rango de esta especie se extendía a finales del Pleistoceno desde Alaska hasta el norte de México, estando presente por igual en las frías tundras y en los ecosistemas boscosos. Si esta especie sobrevivió hasta épocas tan tardías fue a través de una mayor especialización en la caza de ciertas presas, en concreto de crías de mamuts y mastodontes.

Los gatos cimitarra se piensa que se extinguieron en el Viejo Mundo unos 100 000 años antes del inicio de la última Edad de Hielo, pero ahora hay algunas pruebas de que en realidad pudieron mantenerse en Europa y posiblemente África “hasta tal vez hace 30 o 40 mil años, y tal vez un poco más”, dijo Ross MacPhee, encargado de mamiferología en el Museo Americano de Historia Natural en New York



El estudio de las inserciones musculares mostró que el animal podía girar el cuello en un arco muy amplio en cualquier dirección, y mantener cualquier posición con una fuerza impresionante. Estas adaptaciones le permitían ajustar la posición de la cabeza para administrar a su presa un mordisco muy preciso, al tiempo que utilizaba su peso corporal y fuerza muscular para mantener dicha presa inmovilizada contra el suelo. La espalda corta y fuerte del Homotherium le ayudaba a sujetar con más eficacia a sus presas, como si les aplicase una llave de “judo”, y sus patas traseras relativamente cortas le daban estabilidad durante ese trance de la caza.



¿Por qué el Homotherium no podía simplemente cazar como cualquier felino actual? Una razón importante es la forma de sus caninos superiores, que no sólo eran largos, sino aplanados, lo cual aumenta su capacidad de penetración (causando la muerte rápida de la presa por desangramiento) pero los hace más frágiles. Por eso el depredador tenía que ser capaz de inmovilizar a sus presas para impedir que un movimiento brusco pudiera romper sus armas mortíferas, y además tenía que morder con gran precisión para evitar que sus colmillos chocaran con hueso, lo que también podría quebrarlos.


Fuente principal:

http://www.comunidadsmart.es