miércoles, 17 de octubre de 2012

LA RATA


RATA - DEPREDADOR ? O SUPERVIVIENTE ?

La rata casera (Rattus rattus), también conocida como rata de techo o rata negra, procede de los bosques del sudeste asiático, vivía en los árboles y allí aprendió a apreciar la compañía del ser humano, que le facilitaba mucho la tarea de conseguir alimentos, de modo que se instaló en los techos de las cabañas. En parte porque se extendió de forma natural, en parte viajando en la zona de carga de los barcos, la rata casera colonizó, con el transcurrir de los años, el mundo entero; sobre todo en los países tropicales y subtropicales se la conoce como la rata por antonomasia. En Europa central habitaba generalmente en los desvanes. Las ratas caseras tienen el aspecto de ratones caseros pero de mayor tamaño, con grandes ojos y orejas, cuerpos esbeltos y una cola especialmente larga cuyo pelo suele ser de color negro, por lo que también se la conoce como rata negra. Se denomina también "rata de barco", ya que esta especie actualmente se encuentra limitada casi exclusivamente a las áreas costeras de los países, y suele vivir en zonas portuarias, por lo que es frecuente que se introduzca en los barcos al cargar en ellos alguna mercancía infestada por estos roedores. Período de gestación: 3 semanas - Núm. camadas al año: 3 - 6 - Tamaño medio de la camada: 5 - 10 crias - Período desde el nacimiento hasta la madurez sexual: 12 - 16 semanas - Potencial de reproducción a partir de una pareja por año: 200 individuos. Es una rata más pequeña que la rata común; con el cuerpo delgado, el hocico puntiagudo, grandes orejas y una cola más larga que el cuerpo. Esta especie es muy ágil y puede trepar con facilidad, moviéndose generalmente por las partes altas de los edificios, deslizándose sobre vigas y otras estructuras, y utilizando a menudo árboles y cableados eléctricos para acceder al interior de los mismos, donde poder anidar. Una vez dentro de los edificios, su radio de acción es muy ámplio. Esta especie resulta mucho más difícil de controlar que la rata común, debido a sus preferencias por alimentos diversos y perecederos (normalmente frutas y verduras) y a su conducta errática a la hora de ingerir los alimentos escondidos (no suele repetir las tomas de un mismo lugar). Hay que tener en cuenta que existen varias subespecies de Rattus Rattus y en su color es muy variable, por lo que este carácter no puede ser considerado con propósitos de identificación: - Rattus rattus es la rata negra o rata de barco. - Rattus rattus alezandrinus es la rata alejandrina, de vientre gris. - Rattus rattus frugivorus es la rata de los tejados, de vientre blanco. La rata de alcantarilla (Rattus norvegicus) o rata noruega, algo más grande y pesada que la rata casera, es un indeseable y molesto roedor, de mayor tamaño que su congénere la rata negra o campestre (Rattus rattus) de la que también se diferencia por su mayor peso, de modo que mientras que esta especie puede alcanzar los 600 gramos de peso, la rata campestre no suele sobrepasar los 250 gramos. Otra circunstancia diferenciadora es que la rata de alcantarilla ocupa medios más urbanos y más humanizados que su congénere la rata campestre o negra, de la que también se diferencia por el menor tamaño de sus orejas (más grandes en la rata campestre y más cortas y gruesas en la rata parda) y por la longitud de la cola, de modo que mientras que en la rata campestre, la longitud de la misma supera notoriamente la de la cabeza más el cuerpo, en la rata parda o de alcantarilla no alcanza nunca esta longitud. La rata de alcantarilla es originaria de China y de la zona este de la antigua URSS, de donde comenzó a extenderse en épocas relativamente recientes, de modo que en los siglos XVI y XVII ocupaban Centroeuropa y en el siglo XVIII llegó a Francia. Se dice que en el año 1750 llegó a Paris, y de Francia pasó a España en el siglo XIX. También se ha dicho, aunque no es un dato que haya sido contrastado científicamente, que vino acompañando al ejercito de Napoleón en su invasión de España (W. F. Foster, 1972). Actualmente ocupa prácticamente todo el planeta y no hay lugar ni isla habitada que se vea libre de la presencia de esta rata, que se sirve del hombre y de los barcos para viajar y expandirse por el mundo. Actualmente en España la rata de campo ocupa todo el territorio nacional, incluidas las Baleares y Canarias, aunque en cotas no muy altas, ya que a partir de los 1.000 metros de altitud su presencia se enracece, llegando incluso a desaparecer. La rata común o de alcantarilla es buena nadadora y buceadora, pero trepa mal, por lo que en aquellos edificios en que coexisten ambas especies, la rata campestre suele ocupar las partes altas del edificio (desvanes, solanas y altillos), mientras que la común ocupa las partes bajas (sótanos, cloacas, alcantarillas, desagües, corrales; etc.); aun cuando lo normal es que la rata común, por su mayor tamaño y agresividad, desplace a la rata campestre. De modo que siendo una especie que no es autóctona de nuestra fauna, con poco más de un siglo de presencia de nuestra geografía, es el roedor más abundante de las ciudades, donde se considera que en algunas de ellas hay más ratas que habitantes humanos. La rata parda o común, es una especie comensal del hombre, por lo que se ve fundamentalmente asociada a la presencia humana, viviendo principalmente de sus desechos y basuras, aunque también hay poblaciones silvestres. En cualquier caso el agua es fundamental en su ecología, de la que ingiere de 17 a 38 ml. diarios de agua (J.C. Blanco, 1998), encontrando su óptimo entre las alcantarillas, de donde adquiere uno de sus nombres comunes, así como en lugares húmedos y bordes de cursos de agua (riberas) con vegetación densa. La rata común o parda, a diferencia de la rata campestre, es buena excavadora y cuando construye sus habitáculos, acondiciona una o varias entradas de 6-9 cms. de diámetro, normalmente localizables en pendientes del terreno, entre la vegetación. Suelen presentar montones de la tierra extraída en la boca, contando con un sistema de túneles de gran longitud, varias cámaras dormitorio en las que acondiciona camas con pelos, lana, papeles y materia vegetal. Estos refugios subterráneos, también cuentan con túneles ciegos, cuya finalidad es la de distraer a los depredadores que los visiten. Territorialmente la rata común es muy agresiva y de agrupación social más organizada que la rata campestre, existiendo en la especie objeto de esta ficha una jerarquía social muy definida, aunque fluctuante, al reajustarse por frecuentes luchas internas, en la que hay individuos dominados que se ven obligados a adaptar sus hábitos de vida a esta situación, teniendo incluso que salir a buscar los alimentos a pleno día. Los miembros del grupo se identifican y reconocen por el olor corporal del grupo, común a todos ellos, al tener un olfato muy desarrollado; también tiene un oído muy fino, siendo la vista su peor sentido, no diferenciando los colores, al parecer. En estos encuentros de distintos individuos se desarrollan una serie de posturas de amenaza y/o sumisión, que ponen de manifiesto la exteriorización del status jerárquico dentro del grupo. Omnívora y oportunista presenta una dieta muy variada, aun cuando en las ciudades se suele alimentar de basura y desperdicios, mientras que los ejemplares más silvestres prefieren cereales y frutos, aunque la carne también forma parte importante de su dieta. Tiene desarrollada la especie una especial cautela y recelo hacía los alimentos nuevos o desconocidos, por lo que los venenos no suelen ser muy efectivos para combatir a la rata común. Se ha comprobado que ante un alimento nuevo la colonia manda a un individuo dominado a que pruebe el cebo, la muerte tras la ingesta pone en alerta a toda la colonia, que relaciona el consumo del cebo con la muerte y evita el cebo, por lo que los tratamientos suelen perder eficacia. Se considera que para que los venenos agudos tengan éxito, es preciso que la mayor parte de la población ingiera rápidamente la dosis letal; para ello se suelen realizar previamente a la colocación del veneno un adecuado cebado de la colonia. En cualquier caso debe tenerse presente que los roedores muertos son un peligro sanitario importante, no solo para el hombre sino para otros ejemplares de la fauna que los consuma, por lo que cadáveres deben ser eliminados, aconsejablemente quemados. De hábitos esencialmente crepusculares y nocturnos, puede también verse durante el día, particularmente cuando no es molestada, ni existen gatos en las inmediaciones que las persigan. Aun cuando se ha constatado en los tiempos actuales una regresión de la población de la rata común o de alcantarilla, particularmente por la supresión de basureros urbanos, la colocación de la basura en contenedores herméticos, la supresión de corrales y establos dentro de las poblaciones y la mayor higiene humana. De todos modos sigue siendo abundante y en algunos momentos puntuales, en que se ve favorecida por circunstancias favorables como la presencia desmesurada de basura urbana, se puede constituir en una indeseable plaga. Longevidad: Su vida media está en torno a los doce meses, en libertad, mientras que en cautividad puede alcanzar los tres años de vida. La mortalidad de la población joven es muy alta, pudiendo alcanzar el 90 y 95 %. Celo: La rata de alcantarilla está activa todo el año. Suele tener de 5 a 8 camadas por año. Gestación. La gestación dura de 21 a 25 días. Época de parto: Esta sexualmente activo a lo largo de todo el año Parto: La hembra puede parir de 2 a 16 ejemplares (excepcionalmente hasta 22), aunque lo normal son sobre 12, los que deposita la hembra en el interior de la madriguera o nido, donde acondiciona un lecho con restos de materia vegetal y pelo, naciendo desnudos, con los ojos cerrados, sin pelo y sin capacidad auditiva y pesando tan solo de 5 a 10 gramos. Duración de la lactancia: Entre 17 y 22 días. Madurez sexual: Son precoces muy pronto: alcanza la madurez sexual entre los 8 y 12 semanas. Alimentación: Omnívora. En medios urbanos fundamentalmente basura y desechos humanos; los ejemplares más silvestres cereales y semillas, incluyendo en su dieta también la carne, insectos y materiales muy diversos tales como papel, madera, goma, plomo, estaño, plástico, por lo que ocasiona frecuentes daños en las conducciones de agua y de electricidad. La rata común puede ingerir cada día un tercio de su peso. Hábitats: La rata de alcantarilla llegó a Europa hace tres siglos. Hasta hace unos siglos, dominaban las ciudades la rata de campo (Rattus rattus), pero al llegar las ratas de alcantarilla, de mayor tamaño y agresividad, entablaron una lucha a muerte, expulsando de las aglomeraciones urbanas a la rata campestre y obligándola a adquirir costumbres campestres, quedando la rata común como dueña de las zonas marginales de las ciudades. Huellas: Por su poco peso no suelen quedar marcadas, ni siquiera en los medios óptimos. Cuando lo hace es de forma difusa, enmarañada y poco clara. La huella del pie posterior, es mayor que la del anterior, teniendo la huella del pie posterior una longitud de 2,5 a 3 cms. de largo por 0,5 a 0,7 cms. de ancho. Es también muy característico de la especie los rastros aceitosos, producidos por su piel grasienta, que deja marcados sobre el suelo y lugares por los que pasa habitualmente en sus correrías. Excrementos: Su forma es menos alargada que los de la rata campestre, y al igual que éstos ligeramente más gruesos por el centro, pero presentando como característica marcadamente diferenciadora la de que uno de los extremos termina en punta, mientras que el otro tiene forma redondeada. Su longitud normal es la de 12-17 mm. y su grosor el de 6 mm. Otros rastros: Los daños apreciados en comida, maderas, papeles o tuberías son los mejores rastros. El cadáver de la rata común, particularmente atropellada por vehículos, también nos puede alertar de su presencia. Dimorfismo sexual: No aparente, si bien el macho es ligeramente mayor que la hembra. La hembra presenta además seis pares de mamas (cinco la rata campestre), ligeramente apreciables en la lactancia. Enemigos naturales: El turón, la gineta y el gato montés son sus principales enemigos. El gato doméstico (Felis catus) también se atreve con ellas, particularmente los ejemplares felinos de mayor tamaño. El hombre también las combate con raticidas. De las rapaces nocturnas el buho real (Bubo bubo) es el único que se atreve con ellas. Curiosidades ecológicas: La rata se propaga con una asombrosa rapidez. Las hembras crían cada seis semanas y pueden empezar a hacerlo con tan solo 2 meses, naciendo de cada parto una media de 12 crías. En circunstancias ideales (todos los ejemplares viven y se reproducen) una sola pareja puede tener una descendencia de 35.000 individuos. Por fortuna el canibalismo está muy extendido entre estos roedores y muchos ejemplares –particularmentre los jóvenes- son devorados por sus congéneres.Principales problemáticas: Los daños en alimentos (humanos y de animales de corral) y en los campos de cultivos son las principales problemáticas que se achacan a la rata, por su capacidad para dañar los alimentos. A nivel mundial se estiman las pérdidas provocadas por las ratas en el 10% de la producción, no sólo por el consumo directo, sino también por la destrucción y contaminación que ocasionan. Algunos estudios han puesto de manifiesto que una rata puede consumir 20 Kg. de grano al año, expeler 25.000 cápsulas de excreta (excrementos) y 6 litros de orina, además de perder millares de pelos, por lo que han sido definidas como “una perfecta máquina de contaminación” La posibilidad de transmitir enfermedades hace también necesario su control. Enfermedades transmitidas por ratas y ratones: Peste Tifo Murino Erupción Rickettsial Salmonelosis Fiebre por mordida de rata Enfermedad de Weils (Leptospirosis) Coriomeningitis linfocítica Tifoidea Disentería Otras